Este procedimiento es un estudio en profundidad, no solo de las características constructivas del edificio, sino de los consumos energéticos que se producen en él, basándose en un inventario de los equipos que consumen energía (electricidad, gas, gasoil, etc.), así como del estudio de las facturas de consumo. Se parte de este análisis para realizar propuestas de mejora detalladas, que incluyen una estimación de costes.
El objetivo final es detectar los consumos principales, para proponer medidas de ahorro energético ahí donde es más necesario. De esta forma se optimiza la inversión que se tiene que realizar para reducir la demanda energética y optar por equipos más eficientes (iluminación, calderas, etc.)
