Colaboraciones profesionales en informes

Cuando escribo un informe, ya sea una pericial como prueba en un procedimiento judicial, o un documento de asesoría, siempre me gusta establecer una estrecha colaboración, no sólo con el cliente, sino con profesionales de otras disciplinas que aportan sus propias perspectivas. De esta forma tiramos todos del mismo carro para que el trabajo contemple varios puntos de vista y sea lo mejor y más completo posible. Así el cliente será el mayor beneficiado.

La administración de fincas suele tener un profundo conocimiento de la historia y del día a día del edificio y de la comunidad de propietarios donde estamos trabajando. Sabe quién es quién de hoy y del pasado, a veces incluso hasta la misma construcción del inmueble. Este conocimiento es fundamental para entender el estado actual de la construcción y detectar hechos que pueden relacionarse con los defectos o lesiones que existen y que se quieren subsanar y/o demandar. Además, dado que su ámbito de trabajo es el de los edificios, entienden y se expresan en general bien en un lenguaje técnico sobre la edificación.

Abogados y abogadas tienen el máximo conocimiento de la legislación y la jurisprudencia, así que aclaran y aportan el contenido jurídico sobre el que se sostiene el informe o dictamen. Cuando se trata de dictámenes periciales que se aportan como pruebas en procedimientos judiciales, los letrados son quienes desarrollan en la demanda (o su contestación) los fundamentos legales que se defienden y lo hacen, además, con el lenguaje específico del sector. El tándem abogado/a perito es decisivo en un litigio. Si esta colaboración es fluida y bien coordinada, tanto la pericial, como la demanda serán sólidas y coherentes. Este buen entendimiento entre letrado y perito suele ser más fructífero cuando el abogado/a es especialista en construcción y domina por lo tanto la terminología, la legislación urbanística y la casuística de los procedimientos de este tipo.

En función del tipo de daños que se estén tratando en el dictamen, será interesante tener la opinión de determinados técnicos que son expertos en los materiales o elementos constructivos afectados. Suelo recurrir en estos casos a fabricantes de sistemas y/o materiales, instaladores y especialistas (laboratorios, empresas de mantenimiento, etc.). Estos profesionales poseen conocimientos muy focalizados en sus respectivos campos de trabajo, por lo que su punto de vista y su opinión suele ser muy acertada y estar sólidamente justificada. Su lenguaje suele ser muy técnico y muy específico de su campo de trabajo. En un dictamen podemos estar hablando desde daños en muros exteriores, instalaciones de saneamiento, filtraciones de agua o muchos otros aspectos constructivos que, en ocasiones, requieren de un conocimiento realmente amplio sobre un elemento muy concreto. Poner la lupa sin más sobre este elemento puede resultar insuficiente sin esa visión experta. Además, de esta forma se adelantan posibles contactos y presupuestos necesarios para la reparación posterior.

Como perito, buena parte de mi labor consiste en incorporar en el dictamen o informe todos esos puntos de vista, junto con el mío propio como arquitecta, con un lenguaje común que pueda entender un lego en la materia, pero sin perder exactitud ni rigurosidad.

Una vez redactado el documento, se debe preparar la ratificación en el Juzgado, si es que se trata de un dictamen pericial. Esta preparación se lleva a cabo generalmente mucho tiempo después; meses o, incluso, años después de haberse escrito el informe. Por eso es muy importante establecer de nuevo contacto con, al menos, abogado/a y administración de fincas, por si hubiera nuevos daños o documentos que hubiera que tener en cuenta.

Normalmente me gusta preparar la ratificación con el abogado/a, quien suele elaborar una lista de cuestiones que sirven para aclarar conceptos que aparecen en el dictamen y que, al ser aspectos técnicos, pueden requerir de una explicación. De nuevo, la colaboración entre ambos profesionales será fructífera si ese repaso de la información y esa preparación se hacen a conciencia, cada profesional aportando los conocimientos de su disciplina.

Recapitulando, creo que la colaboración entre los diferentes profesionales que se congregan alrededor de un caso de daños en un edificio es enriquecedora y, además, propicia que el resultado final, sea un informe de asesoría o un dictamen pericial, alcance un nivel de calidad muy superior al que resultaría de un trabajo en solitario. Cada disciplina profesional es importante.

Por eso colaboro activamente con abogados y administración de fincas, para abordar los problemas de sus clientes sobre daños y defectos de la construcción a través de asesoría, informes y dictámenes.

Volver a blog

Deja un comentario