Economía Circular en pequeñas obras de reforma

Suelo asistir con regularidad a jornadas y eventos (generalmente virtuales) que tratan el tema de la Economía Circular (EC), especialmente dentro del ámbito de la edificación. Las cifras de los impactos que supone la actividad de la construcción de la llamada economía lineal, la que mayoritariamente se realiza en todas partes, son contundentes. Según el programa LEVEL(S) de la Comisión Europea el sector de la construcción es responsable de:

  • La mitad de las materias primas extraídas
  • La mitad del consumo de energía
  • La tercera parte del consumo de agua
  • La tercera parte de la generación de residuos

Con esto debemos ser conscientes de que también la actividad edificatoria tiene que hacer un giro hacia la Economía Circular para contribuir a un planeta más respetuoso con el medio ambiente y, más egoístamente, para que el ser humano pueda seguir habitándolo.

Hay multitud de iniciativas que plantean soluciones más o menos parciales a este problema. El programa LEVEL(S) de la Unión Europea es una de ellas, que aborda el problema de forma global para la edificación. Este programa es complejo y requeriría por sí mismo varios artículos, pero me gustaría centrarme en los principios básicos que subyacen en él. La EC no se trata únicamente de la gestión de los edificios o de los materiales al final de su vida útil, sino que va más allá: se trata de un concepto que abarca desde el diseño inicial hasta la recuperación de los residuos.

Como en otros ámbitos que trabajan sobre la EC, en la edificación se debe partir de un buen diseño. Un diseño que tenga en cuenta todos los parámetros que conceptualmente ayuden a reducir consumos (de materias primas, de energía y agua) y también la generación residuos.

Me quiero centrar en pequeñas obras de reforma, esas que llevan a cabo clientes particulares, o pequeñas empresas, y pequeñas constructoras. No suponen un volumen importante individualmente, pero sí puedo pensar que muchas, multitud de esas pequeñas obras que se llevan a cabo cada día, suponen al final un gran volumen.

En estas pequeñas obras no vamos a tener capacidad para llevar planificaciones de gran calado, ni vamos a poder influir en parámetros externos o de implantación, como el entorno o la orientación. Contamos con las cartas que contamos, así que habrá que centrarse en los elementos que sí podemos controlar: los sistemas que vamos a sustituir o que podemos aportar y los materiales, por un lado, y la gestión de los residuos, por otro. Para ello invertir en un asesoramiento y en un diseño especializados serán fundamentales para lograr los objetivos que estén a nuestro alcance. Cuanto antes introduzcamos el factor EC en el proceso de la reforma, más ahorros conseguiremos y menor será nuestro impacto.

Los sistemas a los que me refiero son, por ejemplo, la aportación de aislamiento térmico en las fachadas y las cubiertas, mediante la colocación de materiales aislantes en forma de trasdosados (si es que no se pueden colocar en el exterior, que es mucho más eficiente) y la sustitución de ventanas viejas, poco eficientes energéticamente, por unas que cumplan, o se acerquen al cumplimiento, de los requisitos que exige la actual normativa para estos elementos (o incluso que los superen, si merece la pena la inversión). Con esto habremos ahorrado a futuro enormes cantidades de energía (y dinero) en la fase de uso de nuestra vivienda.

En cuanto a los materiales, existen en la actualidad certificados que garantizan un comportamiento más respetuoso con el medio ambiente que materiales “convencionales” y, en algunos casos, también alineados con la sostenibilidad a nivel social y de la salubridad de los materiales, con el trasfondo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. Hay muchas etiquetas, pero no todas llevan detrás una verificación fiable. Aquí os dejo algunas que nos pueden ayudar a seleccionar materiales que presentan un comportamiento mejor que otros de su categoría:

Como esto también da para un artículo bien largo (o varios), no os especifico las virtudes de cada una de ellas, pero sí que adquiriendo materiales en la reforma que tengan alguna de estas etiquetas, estaremos seleccionando suelos, o pinturas o lo que corresponda, de fabricantes que se preocupan por sus impactos en la construcción. Para obtener una de estas etiquetas habrán tenido que llevar a cabo un estudio bastante pormenorizado, que habrá sido verificado. Este estudio les ayudará a detectar sus puntos débiles en su comportamiento medioambiental (y social o de salubridad, según la etiqueta) y podrán ir realizando acciones para ir reduciendo gradualmente esos impactos.

También van surgiendo plataformas de materiales en las que se ofrece información ambiental sobre diversos productos de la construcción; muchos de ellos contarán con la Declaración Ambiental de Producto (DAP) que caracteriza varios impactos sobre el medio ambiente. En general estos productos cuentan con un comportamiento bien valorado en certificaciones de construcción sostenible, como los sellos VERDE, BREEAM o LEED. Una de estas plataformas es la del Green Building Council España.

En cuanto a la generación de residuos en pequeñas obras, hay varias acciones que podemos llevar a cabo. Una primera sería tratar de recuperar elementos que se puedan reutilizar fácilmente en otros edificios: puertas, solados, aparatos sanitarios, etc., pueden ser útiles en otras reformas de menor presupuesto o en segundas residencias, donde los requerimientos no sean  del mismo alcance que nuestra vivienda habitual. Con esto podremos incluso recuperar un poco de nuestra inversión.

Otra cuestión es la de hacer una correcta separación de los residuos y llevarlos al punto limpio o a una planta de tratamiento de residuos. No es fácil conseguir que un constructor al uso separe los diferentes materiales que salen de las demoliciones y de los envases y embalajes en los que vienen los diferentes materiales, pero podemos insistirles en que lo hagan así y lleven sus contenedores o sacos big-bag, con los residuos por separado, a plantas de tratamiento, donde podrán hacer una gestión más eficiente de ellos que si acaban en un vertedero, como se suele hacer. En este sentido, una supervisión de obra concienciada y especializada podrá ayudar mucho a conseguir una gestión de residuos más respetuosa con el medio ambiente.

Espero haberos facilitado algunos puntos de apoyo para hacer de la reforma de vuestra vivienda, oficia, local… una obra más sostenible.

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