¿Y para qué un informe?

Bueno, esta pregunta tiene otra pregunta previa que sería ¿qué es un informe? Pues bien, un informe es un documento en el que se exponen de forma ordenada y objetiva una serie de hechos o cuestiones sobre un tema en particular. Si nos referimos a un informe técnico sobre un edificio estaremos hablando de cuestiones constructivas del mismo, generalmente sobre algo que está pasando en él: quizás unas grietas o humedades, o el consumo de calefacción, o simplemente el estado general del mismo. Ahí es donde empezamos a preguntarnos ¿y para qué un informe?

Según qué sea lo que nos “moleste” en nuestro edificio necesitaremos un tipo de informe u otro:

No sé por dónde empezar a reformar o a comprar.

Aunque es menos frecuente, sería muy recomendable realizar un informe antes de plantear una reforma o la adquisición de una vivienda, especialmente si se trata de una construcción o vivienda con cierta edad o con algún grado de protección.

Si queremos reformar, en este caso podemos plantear qué actuaciones sería más aconsejable acometer, el orden de prioridades al abordar la reforma o las restricciones con las que nos podemos encontrar. Para ello se realizaría una investigación previa, con realización de catas, si fuera necesario, o un estudio del comportamiento energético. Así evitaríamos sorpresas desagradables cuando ya hayamos empezado las obras, ahorrándonos disgustos y dinero, o cuando las terminemos  y comprobemos que seguimos gastando la misma calefacción que antes de las obras, por no haber previsto medidas de ahorro energético.

Y si estamos pensando en comprar, resulta muy eficaz estudiar previamente qué condicionantes vamos a tener, en qué estado se encuentra la vivienda, si vamos a poder acometer determinadas obras que nos gustaría llevar a cabo y otras cuestiones con las que nos hacemos ilusiones y que luego pueden suponernos un verdadero dolor de cabeza. Por ejemplo, nos encanta un piso precioso, pero antiguo, para el que se nos ocurre una reforma que lo dejará muyo coqueto y no nos percatamos de que esa reforma pasaría por derribar un muro de carga, algo que puede llegar  ser inviable por numerosas razones.

Algo está pasando en mi casa y no sé qué hacer.

Los defectos y daños en las construcciones ocurren con frecuencia. Unas veces es fruto de un proceso constructivo que ha sido poco cuidadoso en alguna de las unidades de obra, y otras veces es simplemente que nuestra casa tiene muchos años o ha ocurrido algo externo y han ido “pasando cosas” que han ocasionado grietas, desconchones, humedades, etc.

En cualquier caso, la redacción de un “informe de daños o defectos” nos aclarará qué está pasando. Una investigación detallada de cada defecto nos permitirá conocer su causa y a partir de ahí podremos plantear soluciones.

Aunque conviene matizar una cuestión: una cosa es la exposición de hechos objetivos (como que hay una grieta de 2 metros de largo que trascurre de forma horizontal por el muro de fachada… aquí dos técnicos distintos describirían exactamente lo mismo) y otra diferente es la apreciación de la causa (puede ser un descalce de la cimentación por un cauce de agua subterráneo, un asentamiento del terreno por la entrada en carga del edificio… aquí es posible que dos técnicos distintos tengan opiniones algo diferentes). Como vemos pueden plantearse hipótesis diversas ante un mismo problema. Cuando un técnico expresa su planteamiento de hipótesis y determina cuál de ellas es la que más se ajusta al daño observado, eso ya no es realmente un informe, sino un dictamen, si queremos ser precisos en el lenguaje.

Así que generalmente lo que un cliente quiere de mí no es un informe, sino un dictamen. Un documento en el que le pueda aclarar qué está pasando, para poder solucionarlo. De hecho, generalmente en un informe de daños, es decir, un “dictamen de daños”, precisamente lo que buscamos es determinar las causas, proponer soluciones e, incluso, una valoración orientativa del coste que tendría implementar esas soluciones.

Las demandas.

No es aconsejable llegar a meterse en una demanda, pero llegado el momento, a veces es necesario recapitular de cara a la Promotora o Constructora una serie de daños que hemos adquirido junto con nuestra vivienda y que no nos corresponde subsanar a nosotros. Un buen dictamen, en este caso un “dictamen pericial”, nos da las herramientas para poder cuantificar detalladamente el alcance de los defectos y con ello podremos establecer un diálogo (o una demanda) con los responsables, para que finalmente queden solventados los problemas y podamos disfrutar de nuestra vivienda tal como debe ser.

Como vemos, las utilidades de un informe, bueno, de un dictamen, son muy amplias y no siempre van encaminadas a un pleito, pero resulta una inversión muy aconsejable para dar pasos seguros y evitar gastos mayores a posteriori.

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